Con todo cargado
Series, aperturas, vidrios, recargos y zonas: eliges y el precio sale solo. Sin hoja de cálculo ni calculadora.
En 7 días tendrás un Presupuestador de Guardia que responde en minutos con tus precios exactos —tus zonas, tu mínimo, tus recargos— mientras tú estás en la obra, cenando o de fin de semana. Tu empresa sigue dando precio aunque tú estés de baja o de vacaciones.
Son las once.
La tuya acaba de apagarse.
Las demás siguen contestando.
La herramienta de la competencia la usa el profesional. La nuestra atiende a su cliente.
Grabado sobre el software real, sin maquetas: una petición de prueba de principio a fin, las preguntas del asistente, el cálculo con las reglas de la empresa de ejemplo y el PDF que le llegaría al cliente.
Los importes que aparecen son un rango orientativo del asistente. La visita técnica y el precio final siguen siendo del carpintero.
Cada petición que entra por la web o por WhatsApp exige lo mismo: dejar lo que estás haciendo, leer el mensaje, preguntar lo que falta, calcular con cabeza y contestar. Multiplicado por diez o quince peticiones a la semana, son horas que se comen las tardes, las mismas que necesitas para las obras que ya tienes en marcha.
Y no todas esas peticiones valen igual. El problema es que nunca sabes cuál es la buena hasta que la contestas, así que las contestas todas: ahí es donde se va el tiempo.
No te falta trabajo. Te faltan horas para hacer las dos cosas a la vez: presupuestar rápido y seguir con lo tuyo.
al mes se van en leer, preguntar y calcular en un taller que recibe unas 45 peticiones a la semana y presupuesta 18 (35 min cada una). Calcula tu caso abajo.
19:12 · Entra una petición: renovar toda la carpintería de un chalet.
El asistente pregunta hueco a hueco: medidas, apertura, vidrio, color.
19:16 · Presupuesto enviado, con los precios del taller.
8 ventanas oscilobatientes, 2 balconeras, corredera elevable del salón, cerramiento de terraza de 6 m, puerta de entrada y puerta de garaje seccional.
La visita técnica y el precio final siguen siendo del carpintero. El asistente entrega el orientativo al momento — y el cliente ya no se va a otro.
Tres preguntas. Mueve los mandos con tus números reales y verás las horas que dejas de gastar en presupuestar.
0 jornadas de 8 horas al año
Estimación. Las peticiones que no acaban en presupuesto se cuentan a 8 minutos cada una (leerla, preguntar, contestar) y el asistente se queda con todas. De las que sí acaban en presupuesto se cuenta el 65 % del tiempo: la visita técnica y el precio final siguen siendo tuyos. El año son 46 semanas laborables.
Qué hace exactamente el asistente, de principio a fin, con cada petición que entra.
Responde en segundos a cualquier hora, en la web y en WhatsApp, a cada petición que entra, sin turnos de espera ni mensajes que se quedan sin contestar por estar fuera de horario o reunido en una obra.
Sigue un briefing guiado con las preguntas que tú harías en persona: qué material, qué medidas, para cuándo, en qué zona. No es un formulario genérico, las preguntas están pensadas para tu oficio.
Aplica tus reglas propias, no un catálogo de mercado: tu zona, tu tipo de cliente, el desplazamiento, tu mínimo. El mismo criterio con el que presupuestarías tú, aplicado en segundos.
Envía un PDF con tu marca al email del cliente final y deja la petición registrada en tu panel, con los datos de contacto listos para retomar la conversación cuando quieras.
Clasifica cada lead con el semáforo: verde para llamar hoy, amarillo para el resumen del día, rojo para el curioso que ya quedó atendido. Tú decides dónde poner tu tiempo.
El asistente atiende y da el rango. Tú, después de medir, cierras el presupuesto desde el panel: con tu catálogo, tus medidas y tus precios ya cargados, lleva minutos, no tardes.
Series, aperturas, vidrios, recargos y zonas: eliges y el precio sale solo. Sin hoja de cálculo ni calculadora.
El jefe, el técnico o el aprendiz: el criterio está en las reglas, no en la cabeza de una sola persona.
El mismo PDF que manda el asistente, con tus datos y tus condiciones, listo para enviar al cliente.
Por fuera, dos ventanas de aluminio son idénticas. Lo que las separa es una barra de poliamida escondida dentro del perfil: la rotura de puente térmico. Nadie la ve, y es lo que hace que una cueste bastante más que la otra.
Con tus precios pasa exactamente lo mismo. Tu recargo por zona, tu mínimo, lo que cobras de desplazamiento, a partir de qué importe prefieres ir a ver la obra: no están escritos en ninguna parte. Están en tu cabeza. Y son justo lo que decide si un trabajo te sale a cuenta.
El Sistema de Tarifa Viva los saca de ahí y los deja trabajando por ti.
El asistente no presupuesta con precios genéricos de mercado. Presupuesta con las reglas que montamos contigo durante el briefing inicial. Esas reglas no se le enseñan nunca al cliente: él solo ve el resultado.
Cada municipio o código postal tiene su tarifa. Fuera de tu radio habitual, el asistente lo indica en vez de inventar un precio.
Particular, comunidad de vecinos o empresa: cada uno con su condición y su forma de calcular, igual que harías tú al teléfono.
Se suma cuando toca, con la tarifa que tú fijes: por distancia, por zona o como mínimo fijo. Nunca a bulto.
Ningún presupuesto sale por debajo de lo que a ti te compensa aceptar el encargo, aunque el cliente pida menos.
Tú decides hasta dónde llega el asistente solo: un importe máximo, ciertos productos, o encargos fuera de catálogo que prefieres ver antes de que salgan.
Puedes activar que cada presupuesto pase por tus manos antes de enviarse, o dejar que el asistente lo mande solo dentro de tus límites.
Escribe como lo haría un cliente. Funciona igual que el asistente que montamos para cada empresa: filtra, calcula y presupuesta, aquí con las reglas de una empresa ficticia de ejemplo.
Además del asistente que presupuesta, esto es lo que viene con la cuenta.
Cuota anual fija, a medida de tu volumen de peticiones. Sin coste por presupuesto ni por conversación. Te la presentamos en una demo de 30 minutos.
No. El asistente da un rango orientativo con tus reglas, no una tasación. Para presupuestos donde importa ver la obra, el estado real, los imprevistos, sigue haciendo falta tu visita técnica. Lo que hace el asistente es filtrar y adelantar el primer contacto, no sustituir tu palabra final.
Sí. Puedes activar una revisión previa: el presupuesto queda a la espera de tu aprobación antes de llegar al cliente. O dejar que salga solo dentro de los límites que tú marques: tú decides hasta dónde llega sin ti.
Sí, completamente. Las tarifas, márgenes y condiciones que cargas quedan en tu cuenta y nunca se le muestran al cliente final: él solo ve el resultado, nunca cómo se ha calculado.
No. Lo montamos nosotros contigo en una sesión guiada inicial. Si más adelante quieres cambiar algo, hay un copiloto de configuración pensado para que lo ajustes sin escribir una línea de código.
En la web de tu empresa y en WhatsApp, con el mismo criterio y las mismas reglas en los dos canales.
Garantía simple: si en los primeros 30 días el asistente no ha atendido todas tus peticiones con tus reglas o no te ha quitado al menos 40 horas de encima, te devolvemos el 100 % de tu dinero. Sin letra pequeña y sin permanencia.
Sí. El panel guarda tu catálogo con precios, medidas y reglas: eliges producto, medidas y opciones y sale el presupuesto en firme con tu PDF. Lo puede hacer el jefe, el técnico o un aprendiz, y siempre con el mismo criterio.
Una sesión guiada de 60-90 minutos recoge tu zona, tus tarifas y tus límites. Y si en los primeros 30 días no cumple, te devolvemos el 100 % de tu dinero.
Una sesión guiada de 60 a 90 minutos: tu zona, tus tarifas, tu mínimo, tus recargos. Sin deberes y sin ayuda técnica.
En 7 días queda conectado a tu web y a WhatsApp, dando precio con tus reglas exactas a cualquier hora.
Entre las que valen y las que no. El semáforo te dice a quién llamar hoy: tú solo llamas y cierras.
Antes de decidir, pruébalo: la demo funciona igual que el asistente que montaríamos para tu empresa, con precios de ejemplo.